La niña de los andamios
La Niña de lo Andamios

Viento compañero de la semilla,
carne de la lluvia que trae la vida.
Sol de la mañana sombra en la tierra,
canto del labriego de amor y huella.

Huella peregrina de los labriegos,
dueños de la espera y de los silencios.
Dame el silbo blanco de tus mañanas,
dame el llanto arisco de tu mirada.

Ya se va el labriego tras de una estrella
Y en la madrugada se vuelve huella.

Noche compañera de su guitarra,
árbol milagrero sombreando su alma.
Soledad silvestre de su plegaria,
grito de la tierra dignificada.

Cada surco nuevo, cada semilla,
cada luna engendra tu maravilla.
Grito solitario del viento norte
con su melodía reza tu nombre.

Letra
Raly